miércoles, 17 de enero de 2018

¡Primer trimestre superado!

Hoy cumplo 16 semanas de embarazo, y por lo tanto, hace ya varias que superamos el primer trimestre, el periodo más temido por la mayoría de embarazadas.

He de decir que el nuestro ha sido insuperable. Si me vuelvo a quedar embarazada algún día, me pido repetir :) 

Y eso que con Pajarin tampoco fue algo muy desastroso: mareos matutinos, cansancio, desgana y "ascos", pero poco más.

Pues éste mejor todavía. El resumen sería: 

  • Un par de mareos matutinos y verme obligada a desayunar en el sofá.
  • Cansancio máximo y dormir una media de 9-10 horas.
  • Un hambre atroz, hasta el punto de creer que eran dos bebés en lugar de uno. Comer cada hora sintiendo que llevaba un mes sin probar bocado.
Aparte de estos síntomas, tan leves y estupendos y tan normales del embarazo, también he sufrido de nervios e incertidumbre.


En el embarazo de Pajarin tenía contratado un seguro privado y en la semana 8 me hicieron la primera ecografía, lo que nos permitió cerciorarnos de que, hasta el momento, todo había ido bien. Sin embargo, en este caso, el seguimiento lo estoy llevando exclusivamente por la Seguridad Social y como imagino que sabréis (creo que es así en toda España), en un embarazo de bajo riesgo, la primera ecografía no es hasta la semana 12 (en mi caso en la 13).

La espera se me hizo eterna no, lo siguiente. Desde la semana 5 que nos enteramos de la buena noticia, hasta la 13 son 7 semanas. ¡8 semanas! Larguísimo... 

Es cierto que teniendo otro hijo y mil cosas que hacer, como es mi caso actualmente, hay momentos en los que la cabeza está en otras cosas y se lleva mejor la espera. Sin embargo, todas las noches, antes de dormir, en "nuestro momento" (el del bollito 2 y mío), pensaba en los días que nos quedaban para que nos confirmasen que todo estaba bien... "Late fuerte, crece, te estamos esperando", repetía en mi mente cada noche.




La noticia se la comunicamos a la mayoría de nuestro entorno más cercano antes de superar el primer trimestre. El retraso de la primera eco a la semana 13 y las Navidades de por medio con reuniones familiares y sin poder comer jamón ni salmón ahumado, nos hicieron adelantar la noticia unos días.

Así que, tras un primer trimestre "fantabuloso", solo me queda esperar y desear que todo siga igual hasta que veamos la carita a bollito número dos.




miércoles, 10 de enero de 2018

Ropa para embarazadas: versátil, cómoda y económica

No lo voy a negar, cuando me quedo embarazada una de las cosas que más ilusión me hace es ir a las sección de premamá a ver y probarme ropa. Eso sí, normalmente la ilusión desaparece al ver los desorbitados precios.
Así que, con una economía más que ajustada, no queda otro remedio que apañarse de otra forma. Además, es muy poco tiempo el que se utiliza, y sin tener la certeza de si te valdrá en un próximo embarazo (si es que lo hay).

Pues bien, ahí va mi fondo de armario para embarazos:

-Camisetas básicas: de tirantes, de manga corta, de manga larga,... todo depende dónde vivamos y en qué época del año nos cuadre el embarazo. Me gusta optar por prendas de algodón básicas que se pueden encontrar en tiendas como Primark, Kiabi y H&M. La idea es comprar una talla algo grande para que nos cubra la barriga el mayor tiempo posible. También me hago con un par de camisetas premamá, pensando en el final de embarazo, ya que suelen adaptarse y cubrir mejor.





















-Pantalones de embarazo: Éstos no queda más remedio que comprarlos en la sección premamá, aunque es preferible esperar a rebajas o mirar en portales de segunda mano como Wallapop, ya que el precio suele ser bastante elevado. Actualmente, tengo tres, dos del embarazo de Pajarin y uno que me ha dejado una amiga. De estos, a día de hoy, solo me ajusta uno bien, los otros dos me quedan algo grandes, pero me hacen el apaño. En mi caso, necesito usar pantalones de premamá casi desde el principio (semana 8-10), porque los normales me oprimen mucho la cintura y estoy incómoda.





-Sujetadores: este es un tema complicado, por lo menos en mi caso. Durante el embarazo y la lactancia tolero bastante mal cualquier tipo de prenda que me oprima el pecho. Hasta ahora había funcionado con las camisetas de tirantes de lactancia de H&M, sin embargo, al cabo de las horas, la goma se me acaba clavando y estoy bastante incómoda. Encontré en Primark unos sujetadores tipo top con tirantes regulables y broche en la espalda que me resultan bastante cómodos; tienen foam extraíble, el cual en mi caso no uso y son bastante económicos: dos por 10 €.




-Medias, leggins, etc.: reconozco que no soy nada amiga de los leggins, no me siento cómoda y no los he llegado a usar nunca. Las medias, sin embargo, sí las uso bastante en invierno, tupidas claro. De momento no me he comprado específicas de embarazada, sino que me cogí medias normales una talla un poco más grande para que no me queden demasiado ajustadas. No descarto más adelante, cuando la barriga sea más prominente, cogerme unas específicas de embarazada. En Kiabi tienen buen precio.

-Vestidos: en mi caso los vestidos son un gran apaño en los embarazos. Tanto si el embarazo me pilla en invierno o en verano, es una buena solución para evitar apreturas en la zona de la barriga y variar de los vaqueros. La mayoría de vestidos que usé en el embarazo de Pajarin (en este caso en verano), son vestidos normales con corte bajo el pecho y falda amplia. En este embarazo me he comprado un único vestido que no es específico de embarazada, pero que es bastante ancho y me servirá prácticamente hasta que empiece el calor.

-Chaquetas y jerseys: este invierno me he visto en la necesidad de comprarme varios jerseys y chaquetas abrigados, ya que no tenía suficientes para el largo y frío invierno de Pamplona. Opté por comprarme jerseys y chaquetas normales algo amplios, de forma que me puedan servir durante el embarazo cuando haga frío.



-Abrigo: no me he comprado abrigo específico para el embarazo, ni se me ha pasado por la cabeza. Los reyes me han obsequiado con un abrigo, el cual por su forma es perfectamente válido durante prácticamente todo el embarazo. Mi recomendación es que si estás pensando en comprarte un abrigo de embarazo, que sea uno válido también para portear, ya que por lo menos, ya que te gastas el dinero, tiene doble función. Nosotros ya tenemos uno, pero en mi caso, creo que no necesitaré usarlo durante el embarazo.

Hasta aquí el resumen rápido sobre la ropa que utilizo durante los embarazos. Ante todo versatilidad, comodidad e ir mona luciendo barriga por poco dinerito.

lunes, 8 de enero de 2018

¡Estamos embarazados! La búsqueda de bollito 2

Hace más de dos meses que no aparecía por el blog. Un parón bastante largo, pero justificado. Demasiadas cosas a la vez que me impedían estar al cien por cien, y por eso decidí aparcar algunas por un tiempo, entre ellas, el blog.
Pero vuelvo con ganas de escribir, de dejar reflejado en este diario lo que estamos viviendo y lo que irá sucediendo los próximos meses.
Si me sigues por Instagram, es posible que ya te hayas enterado...

¡ESTAMOS EMBARAZADOS!

Esta es la semana número 15 de embarazo, que traducido serían casi 4 meses. Esperamos muy felices la llegada de un nuevo bollito para verano, muy probablemente en pleno San Fermín (como buen pamplonica).

Pero empecemos por el principio...

"En el segundo te quedas a la primera", decían... Y yo, ilusa, me lo creí. Ya te conté en su día que la búsqueda de Pajarín fue de cinco meses, los cuales viví con cierta ansiedad por la impaciencia que me caracterizaba (que ya no es tanta).

Pues bien, esta vez estaba preparada para encontrar a la primera, como decían que era tan habitual... Fui a mi médico de cabecera unos meses antes, me hice una analítica, estuve tres meses tomando ácido fólico (yodocefol), me hice una revisión en el dentista, cuidamos (más todavía) nuestra alimentación, etc. Digo cuidamos porque también es importante lo que hace el padre, que el embarazo no es solo cosa de una...

En fin, que estaba todo listo. Por aquel entonces, Pajarin rondaba los 18 meses, preaDOSlescente a tope, afianzando sus pasos y sorprendiéndonos cada día con nuevos avances.

La búsqueda fue de seis meses. Lo sé, estamos en la media, no hemos tardado tanto. Pero, ¿del segundo no te quedabas a la primera? Un mito que, como tantos otros, se cae por su propio peso.

Reconozco que no fueron meses de búsqueda intensiva. Los turnos de Papá Oso, el cansancio acumulado, y el poco tiempo disponible cuando hay otro hijo en casa, no lo ponen tan fácil.

Esta vez no tomamos suplemento ninguno (aparte del ácido fólico), aunque sí usé tests de ovulación que aún no habían caducado desde la búsqueda de Pajarín y estuve usando el método sintotérmico un par de meses. Aunque, he de decir, que me quedé embarazada justo cuando me olvidé de "historias", ni tests, ni temperaturas, ni nada. Es cierto que este método te ayuda a conocer mejor tu cuerpo y tus ciclos, y creo que el conocerlo mejor me permitió confiar en él y "dejarle hacer".

El positivo llegó tras un mes caótico en el que nos pasó de todo. Cogimos (los tres) un virus de gastroenteritis, viajamos a Madrid y a Cádiz (vuelo incluido), Papá Oso estuvo con una lumbalgia de campeonato que le impedía encargarse de Pajarín y yo cargué peso como una mula (un niño de 16 kilos, maletas de los tres,...) , celebramos los dos años de Pajarin,...




Pero, como cuando tiene que ser, es, bollito 2 se agarró fuerte y decidió elegirnos como su familia. Algo que no puede hacernos más felices.



martes, 24 de octubre de 2017

Regalos segundo cumpleaños

Hace ya 20 días que Pajarin cumplió dos años (¡20 días ya!), y hemos aprovechado las vacaciones para recorrernos la península y celebrarlo varias veces.

La primera celebración fue en casa con unos amigos y sus peques, la segunda en Madrid con abuelos y tíos, y la tercera en Cádiz con los otros abuelos y más tíos y primos. Es la consecuencia de tener a la familia y amigos repartidos por la geografía española y viajar días después de tu cumple.




En cada celebración, cayeron regalos, y de eso quería hablar hoy. De las avalanchas de regalos en cumples y navidad y cómo las gestionamos nosotros.

En primer lugar, me parece fundamental que los regalos sean cosas que realmente vayamos a usar. Es decir, que tanto si son juguetes, ropa o libros, sean del gusto del niño (o en su defecto de los padres).

Me explico; cuando vamos a hacer un regalo, se supone que lo que queremos es que a la otra persona le guste, independientemente de si sería algo que compraríamos para nosotros mismos. Pues el funcionamiento es idéntico. En este caso lo único que varía un poco es que en el caso de la ropa, la elección y el gusto suele ser más de los padres, y si el/la peque va siempre con chandal y le regalas ropa como para ir a una boda, pues pierde un poco el sentido, ya que es probable que no llegue a usarla.

En nuestro caso, solemos esperar a que nos pregunten, pero si se acerca la fecha y no lo hacen, vamos lanzando sugerencias; sin obligación, por supuesto, pero dejando caer posibles regalos que nos vendrían muy bien.

Este año, la verdad es que estábamos bastante bien surtidos de todo, así que no había grandes necesidades.

Los regalos de Pajarin por su segundo cumpleaños han sido:

-Papa y mamá:
Libro fotos segundo año (Sala Digital).
Muñecos gigantes de Pamplona.
Coches Ikea + Alfombra carretera Tiger.







-Amigos Pamplona:
Juego abejitas.
Juego construcciones mesa de luz (nos falta el DIY de la mesa de luz, que creo que será para navidad).

-Abuelos Madrid:
Cocinita Ikea (pendiente montarla y "entregársela").
Libro + Muñecos animales.

-Tíos Madrid:
Zapatillas de deporte + Calcetines.
Muñeca "cierres".
Coches piezas.
Camiseta + Sudadera.

-Amigos Madrid:
Pijama + Bodies.
Cazuelas y sartenes Ikea para cocinita.
Libro pegatinas Tiger.
Juego cubos Tiger.
Puzzle imán Tiger.

-Abuelos Cádiz:
Zapatos.
Puzzle.

-Tíos Cádiz:
Chandal + Gorro. 
Juego pizarra e imanes.

Y después de leer esto pensarás, ¡madre mía!, menos mal que no necesitaba nada y que controláis lo que os regalan. Pues sí, controlamos dentro de "nuestra autoridad" que es la que es. Al final siempre cae algo más de lo que has pedido.




Para controlar esta vorágine de regalos, lo que solemos hacer es tener una caja en su armario dónde guardamos la mayor parte de los juguetes nuevos, de modo que vamos sacando poco a poco, según vemos que puede tener interés. Es algo que de momento nos funciona, pero que no sé si con el tiempo, y una vez los haya visto, estará dispuesto a que no permanezcan a su alcance.

Nos parece un poco locura que de un día para otro aparezcan decenas de cosas nuevas con las que jugar, e ir dándoselas poco a poco nos permite rotar juguetes y libros, de modo que casi siempre tenemos alguna novedad (hace poco que le saque el último regalo de Reyes).

En cuanto a las celebraciones, no nos complicamos mucho la vida, y la situación tampoco nos lo permitió. Pero eso es otro capítulo que os contaré más adelante y que, desde luego, se merece constar por escrito.

martes, 17 de octubre de 2017

¿Hay que compartir?

Hace unos días miraba a Pajarin jugando en el parque y me asombraba de lo maravilloso que es el mundo de los niños y lo bonito que es observarles en silencio, sin intervenir, dejando que hagan y deshagan y se muestren tal y como son.

La etapa de los dos años, la temida aDOSlescencia, es intensa, no podemos negarlo. Pero, ¡ojo!, tanto para "lo bueno" como para "lo malo". Es increíble ver como avanza a diario en lenguaje, comprensión, movimiento, etc., e igual de increíble como se enfada y se frustra por lo que, para nosotros, son detalles sin importancia.

Una de las características fundamentales de esta edad es la repetición constante del "Mío". Por aquí ya lo habremos escuchado mil o dos mil veces, por lo menos. En esta etapa ya son plenamente conscientes de que son un ser individual, independiente de mamá, y su preocupación principal en la vida son ellos y sus necesidades, las cuales además, es probable que quieran satisfacer de forma inmediata, algo que "choca" con la realidad y de ahí los enfados constantes.

Como solo piensan en ellos y sus necesidades, lo más normal es que el resto de niños del parque (o del sitio que sea), le den bastante igual, bueno, salvo que traigan juguetes que les interesen ;)

Todos los días me toca escuchar a algún/alguna padre/madre diciendo aquello de "Déjaselo un ratito, hay que compartir". Papá Oso llegó un día a casa bastante... digamos contrariado, por una escena que acababa de vivir en el parque: una niña que lloraba desconsolada porque su padre le había dejado su juguete a otro niño, mientras repetía el mantra "tienes que aprender a compartir".

De verdad, ¡que manía!, pretendemos que su razonamiento sea de adultos, algo que es imposible y muy frustrante para las dos partes; para ellos que no entienden porque su padre/madre, aquel ser al que idolatran, les da sus cosas a otros niños, y para nosotros, que nos toca presenciar un cabreo y llanto monumental por una enseñanza sin sentido en la que nos estamos empeñando. 

¿Tú sabes compartir? Probablemente me dirás que sí, claro.
¿Con quién compartes? ¿Te sientas en un banco del parque mientras tu hijx juega y le dejas tu móvil a la mamá que está sentada al lado? ¿Compartes tu bocadillo con el señor que se ha sentado a tu lado en el autobús? O tal vez, ¿compartes los 50 € que llevas en la cartera con esa mujer que pide a diario en la puerta del supermercado?

¿Por qué pedimos a los niños que hagan algo que la sociedad "ve bien" y que ni los propios adultos cumplimos? ¿Por qué no dejamos de pensar en "lo que dirán los demás" y dejamos a nuestros hijxs SER?




Sí, es muy bonito que compartan, que jueguen juntos,... Pero cuando es algo espontáneo, sino pierde todo el sentido.

Desde hace un mes aproximadamente, tenemos un nuevo compañero de juegos por las mañanas. A Pajarin le hace mucha ilusión que venga, se le ilumina la cara, pero, por supuesto, no le deja nada. A veces se lo piensa y le da algún juguete al que él normalmente no hace mucho caso, pero a los segundos se arrepiente y se lo quita.

En el parque la situación suele ser parecida, aunque con algunos matices. 
Cuando son niñxs mayores que él, su intensidad baja, sólo coge sus juguetes si están distraídos y si le quitan los suyos, no reacciona de la misma forma. De hecho, a veces ni reacciona, sólo observa.
Si los niñxs son más pequeños, entonces él manda. Les coge los juguetes y si se acercan a quitarle los suyos, lo tiene claro: "¡No! ¡Mío!"
La cosa cambia cuando lxs niñxs son más o menos de su edad y además les conoce. Entonces sí, ahí asoma levemente y de forma espontánea ese sentimiento de compartir, de jugar juntos.

Es increíble observar como él solo crea una jerarquía que nadie le ha enseñado, y como su comportamiento varía según qué niñx.




¿Has probado a dejarle ser, a observar que pasa si no intervienes?

martes, 10 de octubre de 2017

¡Adiós chupete!

Es posible que me esté arriesgando un poco al escribir este post tan pronto, ya que tan solo han pasado dos semanas del "nuevo hito" alcanzado, pero que le voy a hacer, me gusta el riesgo, y además, creo que este post puede resultaros útil, así que quería compartir la información lo antes posible.


Bien, pues la noticia es... (redoble de tambores) ...que Pajarin ya no usa chupete. ¡Bieeeen! (aplausos)

Hace un par de semanas se celebró en Pamplona el conocido como San Fermín Txikito (sí, lo sé, por aquí siempre hay fiestas), y salía de nuevo la Comparsa de Gigantes (la principal de Pamplona, la misma que sale en San Fermín). Si me seguís en redes sociales, habréis visto que Pajarin es un fan absoluto de ellos. Tenemos imanes, muñecos y libros. ¿Quién necesita a la Patrulla Canina o a Pepa Pig teniendo a los gigantes de Pamplona? :)

En fin, que obviamente no podíamos perder esta oportunidad de volver a verles. Entonces, a mi se me encendió la bombilla. Los gigantes llevan siempre colgando de las manos decenas de chupetes que les entregan los niños, ¿y si se lo proponíamos a Pajarin?

Estábamos a finales de septiembre y en poco más de una semana cumpliría dos años, momento en el cual yo quería empezar a plantearle el retirarlo. Pero, ¿cómo plantearlo? Aunque solo lo utilizaba para dormir desde hacía meses, lo tenía muy asociado a su rutina de irse a la cama, y además mi sensación era de que necesitaba esa succión para relajarse, aunque hay que decir que la conciliación del sueño se había alargado bastante y parecía que esa succión tampoco hacía demasiado efecto. A eso tendríamos que añadir los enfados diarios y negativas constantes a nuestros planteamientos (la querida aDOSlescencia).




Así que unos días antes le di la noticia a Pajarin, ¡íbamos a ver a los gigantes! (¡alegría! ¡alboroto!)
"Oye, ¿te acuerdas que los gigantes llevan siempre un montón de chupetes en las manos? ¿quieres darle los tuyos?"
Dijo que sí, y entonces le explique que si se los dábamos no tendría chupete y le pregunté si podría dormir sin él. Asentía.
Los días previos al "gran evento" le repetí lo mismo varias veces. Él lo tenía claro: "Toko-Toko, Nena (Braulia) [aquí signaba el chupete metiéndose el dedo índice en la boca]. Mi no hay más."
Pero cuando llegó el gran día le empezaron a asaltar las dudas y mi euforia se fue esfumando. No le presioné, simplemente al rato le volví a preguntar. ¡Falsa alarma! ¡Sí quería dárselos!

Y así llegamos al centro y nos sumergimos en la muchedumbre. Le habíamos atado un cordón a sendos chupetes para poder colgárselos a los gigantes en las manos. Pajarin eligió cuál quería darle a Toko-Toko y cuál a Braulia y yo se los coloqué. Su cara era poema, aunque le tocó la mano a uno de ellos y parece que la situación se compenso un poco.





Esa misma tarde, a última hora y corriendo, me acerqué a una farmacia para comprar chupetes de repuesto. La idea era que consiguiera dormirse sin chupete, pero teníamos claro que no íbamos a hacer un drama de aquello, si no estaba preparado no pasaba nada. Por supuesto, Pajarin no sabe de la existencia de esos chupetes. De hecho, les entregamos los únicos que teníamos a los gigantes y de cuya existencia él era consciente. Si hubiéramos entregado solo uno, se habría dado cuenta que faltaba otro y que tenía que estar en casa, seguro.

La primera noche no fue mal, tan solo habló una vez del chupete, contando que se los había dado a los gigantes y no había más. Me sorprendió "lo bien" que lo llevó.

La conciliación del sueño los primeros días fue algo más tediosa, pero como he comentado, ya lo venía siendo de antes, aunque es verdad que sin el chupete se hacía un poco más larga todavía.

En estas dos semanas hemos ido adaptando la rutina de dormir, de modo que ahora los libros nos acompañan a la cama. Se leen en bucle varias veces y según lo cansado que esté, concilia el sueño más pronto o más tarde. ¡Ojo! A mayor cansancio, más tarda en dormirse. Lo ideal es "pillarle" en el momento justo, si se pasa de rosca, vamos mal...

Por último os dejo unas pequeñas recomendaciones sobre la retirada del chupete, basadas principalmente en mi experiencia:

-Observar al niño y sus necesidades. Si utiliza el chupete la mayor parte del día puede ser complicada su retirada. Una buena idea sería reducir su uso a la hora de dormir, o cuando esté muy nervioso.

-Retirarlos de la vista cuando no lo esté usando, de modo que evitemos tentaciones.

-Si queremos retirarlo, evitar que sea una decisión unilateral del adulto. Hacerle partícipe de esa retirada puede facilitar mucho el proceso.

-No tener miedo al fracaso. No es lo ideal, pero puede pasar. Tal vez no es el momento y podremos probar más adelante.

-Tener siempre un chupete de repuesto, por si acaso.

-Cuidado con su necesidad de succión. Si nos adelantamos, es probable que lo sustituya por otro objeto o directamente por el dedo, algo muy complicado de retirar.

-Si estás preocupad@ por los posibles perjuicios que le pueda ocasionar el chupete y crees que no está preparad@ para su retirada, puedes consultar con un/a odontopediatra y/o un/a logopeda, que valore la situación concreta de tu hijx.



martes, 3 de octubre de 2017

Dos años

Duermes mientras escribo. No sé lo que tardarás en despertarte y tengo que aprovechar para escribirte esto antes de que me reclames: "Mamá men, lee" :)


Esta semana cumples dos años... Tengo la sensación de que ha pasado rápido, pero a la vez ha sido tan intenso,... Hemos vivido tantas nuevas experiencias, experimentado tantas cosas, que parece mentira que sólo hayan pasado veinticuatro meses.

Y es que, esa intensidad diaria, hace que se me olvide lo anterior. Miro las fotos y te recuerdo físicamente, pero me cuesta rememorar cómo te reías, hacías pedorretas o cómo empezaste a gatear. Supongo que la mente materna es sabia, y esa "amnesia transitoria", nos permite centrarnos en el presente, en la intensidad del hoy.




Quiero contarte lo maravilloso que eres, cómo estás creciendo y cómo nos sorprendes cada día con tu evolución.

Te encantan los gigantes, fundamentalmente Toko-Toko y Braulia, a los que, de hecho, quisiste darles tus últimos chupetes hace una semana. 

Jugar a "la tienda" es uno de tus pasatiempos favoritos, que te compremos comida y prepararnos cosas ricas es una actividad diaria (el regalo de los abuelos te va a encantar, lo sé).

Pintar en casa, en la calle, con ceras, con tizas, en el suelo, en tu mesita, en los cuadernos de mamá,... es también algo que te gusta mucho. "Pitar, pitar", "Pitar mí", "Mamá/papá pitar".

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los libros. A veces me arrepiento de haberte descubierto el mundo de la lectura, porque leer el mismo libro en bucle durante días y meses, es bastante agotador. Coger libros en la biblioteca, es algo que nos está gustando a todos, a ti, porque aparecen libros nuevos en casa cada dos por tres, y a nosotros, porque variamos de lectura. :)

Ir al parque es nuestra actividad diaria favorita. Podemos ver desde la ventana si están "tus amigos" y me encanta cómo se te ilumina la cara al reconocerles; sobre todo, si llevan el patín (creo que en Navidad tendrás el tuyo propio).

"Mío" es la palabra que más repites. Todo es tuyo, incluido lo que no lo es, claro. Es divertido y a la vez algo frustrante, observar cómo defiendes tus cosas ante "ladrones" y cómo te adueñas de lo de los otros con tu palabra favorita por bandera.

¿Rabietas? No me gusta llamarlas así. Más bien te enfadas, algunos días más y otros menos, como nos pasa a los adultos, ¿no? Pero he de reconocer que si no estás en momento agotamiento, se te pasa rápido.

Sigues siendo tan risueño como siempre, incluso algo más; expresivo, cómico, "chillón" y cariñoso en su justa medida (cuando quieres y con quien quieres).

Bailar, jugar con la pelota, saltar en los charcos y pasar por debajo de las piernas de papá ("¡túnel!") te divierte mucho.

Estás en una etapa de máxima "papitis" y yo lo llevo lo mejor que puedo. Pero esto es cosa mía, no tuya, algún día lo hablaremos.

Me encanta cuando te levantas después de dormir, y apareces con pelos locos y la sonrisa puesta, deseando que empiece el juego, que lo de desayunar puede esperar. Eso sí, cuando tienes hambre hay que sacar provisiones de forma inmediata.

Vas a finalizar tu segunda vuelta al sol, y no puedo evitar recordar el momento en que nos conocimos en persona, aquel día que me enamoré de ti. 

Y me enamoro cada día, con las subidas y bajadas que caracterizan al amor, pero ante todo basando ese amor en el respeto y la admiración al niño que eres, al bebé que fuiste, y al adulto que serás.

¡Feliz cumpleaños! 
¡Feliz segunda vuelta al sol! 
¡Feliz segundo aniversario de nacimiento (para ti y para mi)!