lunes, 14 de mayo de 2018

Nuestra habitación para cuatro

Con la próxima incorporación de un nuevo miembro a la familia, hace ya unos meses que nos planteamos una serie de cambios en nuestra habitación.

Hasta entonces y desde que Pajarin tenía aproximadamente ocho meses, habíamos dormido en cama de 150 cm y cuna de Ikea en modo "colecho" (quitando un lateral y pegada a nuestra cama). Los colchones quedaban a la misma altura y por lo tanto Pajarin dormía más noches en nuestro colchón que en el suyo.

A comienzos de este año, embarazada de unos tres meses, decidimos comprar una cama para Pajarin y reestructurar la habitación; además, la cuna ya empezaba a quedarle justa.

Estuvimos mirando varios modelos, principalmente de Ikea, pero al final, tanto por características como por precio, nos decidimos por una cama de 90 cm de Muebles Lufe, en concreto ésta

El hecho de que sea de 90cm de ancho y de 190cm de largo, permite sin problema acostarnos con Pajarin en su cama para dormirle o pasarnos a su cama en mitad de la noche si hace falta (bueno, el que se pasa es Papá Oso, que yo con barrigón necesito espacio).




Lo que me hacía dudar en un primer momento era la diferencia de altura entre nuestra cama y la suya (aproximadamente 10 cm), ya que continúan estando pegadas la una a la otra. Sin embargo, ha sido un acierto, ya que impide que ruede a nuestra cama y acabemos durmiendo todos "apiñados". Esto además nos viene estupendo pensando en la incorporación de Polluelo, ya que no tenemos pensando añadir ningún tipo de cuna, sino que duerma directamente en nuestra cama.






Con Pajarin "usamos" una mini cuna de colecho, que a los dos días acabó en el salón, ya que me resultaba mucho más cómodo y más bonito tenerle junto a mí en la cama. Así que con Polluelo ni nos lo planteamos. Cuando veamos que empieza a moverse y expandirse demasiado incorporaremos la cuna de Ikea pegada al lado de la cama que queda libre, y ¡listo!

Algo que también nos hemos planteado, es comprar una cama bajita para la habitación de Pajarin (en concreto ésta también de Muebles Lufe, que me parece genial), para cuando decida que quiere dormir allí. Actualmente tenemos un diván de Ikea con dos colchones, en el cual duermen las visitas, y que creemos que no identifica para nada con una cama para él. Así que esta es una futura compra que tenemos apuntada, tal vez para final de año o principio del que viene.

No hemos pensado en ningún momento en tratar de cambiarle de habitación antes de que llegue Polluelo, por varias razones:

-Somos muy felices durmiendo juntos, y creemos que va a ser una experiencia muy bonita dormir los cuatro. Tenemos toda la vida para dormir separados, ¿qué son 3 o 4 años de colecho?

-Sigue despertándose alguna vez por la noche y no nos apetece nada tener que andar levantándonos para ir a otra habitación. El colecho es muy cómodo.

-No ha mostrado ni verbalizado en ningún momento que quiera o necesite dormir solo.

-No nos parecía justo "echarle" de nuestra habitación y que cuando llegase Polluelo "ocupara su lugar". A nosotros como adultos nos dolería mucho algo así, y creemos que además puede generar que la adaptación a la llegada de su hermano sea más complicada.

jueves, 3 de mayo de 2018

¿Embarazada o enferma?

En este segundo embarazo he tenido en varias ocasiones la sensación de estar sufriendo una enfermedad, en lugar de estar viviendo un embarazo (salvando las distancias, claro).

Es algo que no experimenté en el embarazo de Pajarin, no sé si por menor consciencia o desconocimiento, porque los profesionales con los que me topé me trataron de otra forma, o simplemente porque no hubo ningún tipo de complicación; o más bien, supongo, un cúmulo de todo.

El caso es que, aunque mis visitas a los profesionales encargados de hacer el seguimiento del embarazo tampoco han sido demasiadas, esa sensación de que algo malo podía pasarme a mí o al bebé, ha estado presente en las conversaciones con alguno de ellos.

Y sí, sé que el seguimiento con el que contamos actualmente impide que en algunos casos algo vaya mal de verdad y lo que se pretende es proteger a madre y bebé, pero también siento que en ocasiones se juega con el miedo.

Cuando ya no se trata solo de tu cuerpo y tu salud, sino también la de la personita que te habita, escuchar determinados pronósticos puede asustar y mucho. 

¿De verdad es necesario dar toooda la información a la mujer embarazada? Y precisamente yo soy muy partidaria de estar informada, pero también soy consciente de la inestabilidad emocional que puede generar el embarazo, y cómo los miedos, preocupaciones y estrés en la madre pueden afectar directamente al bebé.

Así que creo que información sí, pero la justa y cuando sea necesario, sin necesidad de anticiparse, porque pasar, pueden pasar muchas cosas...

Al igual que las pruebas, que creo que en ocasiones nos aferramos a ellas como una necesidad, una prueba de que todo va bien, y nos olvidamos de escuchar a nuestro cuerpo y a nuestro bebé.


miércoles, 25 de abril de 2018

El mioma al que hicimos protagonista

Llevo semanas sin publicar un post nuevo, y es que, además de estar liada finalizando proyectos, he estado dándole bastantes vueltas a la cabeza. Así que he preferido estar algo más estable emocionalmente para escribir.

Me parece que no os he presentado:
-Querido mioma, aquí la gente.
-Gente, aquí mi mioma, al que conozco desde prácticamente la primera vez que fui al ginecólogo, hará ya 13 o 14 años.

Si no sabes lo que es un mioma, aquí puedes obtener información.
¿Es malo? No tiene por qué. A mí en rara ocasión me ha dado problemas. En el embarazo de Pajarin nos acompañó sin ningún tipo de problema ni durante la gestación ni para el parto. De hecho en ecografías posteriores parecía que había desaparecido, pero al parecer, estaba solo escondido.

En una ecografía previa a saber que estaba embarazada le detectaron: Mioma uterino de 4 cm asintomático, y en la primera eco a las 13 semanas de embarazo ya alcanzaba los 6 cm.

Los miomas durante el embarazo pueden mantenerse tal cual, crecer, y algunos reducirse. Los cambios hormonales les afectan y por lo tanto pueden sufrir alteraciones. He de decir que a mí no me produce ningún tipo de dolor, ni molestia, ni síntomas extraños, aunque he leído que hay mujeres que lo pasan bastante mal debido a la presencia de miomas uterinos. Al final cada una somos diferentes, y cada cuerpo es un mundo.

La cuestión es, que el problema principal que puede generar un mioma en un embarazo es situarse como "tumor previo", es decir, por delante del bebé, lo que impediría un parto vaginal y habría que programar una cesárea. Y no, no es mi caso, aunque si es una posibilidad que me plantearon, ya que el útero y el bebé van creciendo y hay que comprobar dónde decide situarse el mioma. En mi caso, en la semana 29, está a la altura de lo que se denomina tercio medio, ósea, más o menos a la altura del ombligo.




¿Cuál es el problema entonces? Pues que a veces hacemos planes durante semanas y meses, los visualizamos, y de repente, por una razón un otra, se esfuman, sin poder hacer nada para recuperarlos.

Papá Oso y yo habíamos decidido recibir a Polluelo en casa. Era la opción más respetuosa para todos y la que considerábamos que mejor se adaptaba a nuestras circunstancias y deseos actuales. Y aunque parecía que la compañía del mioma no iba a ser un problema, finalmente sí lo ha sido.

Planificar un parto en casa no es sencillo, es decir, tiene que cumplirse una serie de condiciones que no siempre se cumplen, y en nuestro caso, un mioma supone una circunstancia que impide que se considere un parto de bajo riesgo apto para ser atendido en casa. Tengo pendiente escribir un post al respecto, por si pudiera interesar a alguien la información que hemos ido recabando en estos meses.

¿Y que podría pasar?
No se sabe. Realmente no tiene por qué pasar nada, es más un tema de prevención.
Un útero con miomas puede generar una hemorragia en el postparto inmediato que en un parto en casa podría ser peligroso, ya que sería necesario un traslado urgente al hopsital.

Así que, descartado el parto en casa, nos decidimos por contratar, con el mismo equipo de matronas, la dilatación en casa, una opción que en un principio no nos planteamos, ya que lo que más nos "interesaba" era recibir a Polluelo en casa. En este caso nos trasladaríamos al hospital cuando ellas consideraran oportuno para dar a luz allí y evitar posibles riesgos. 
Esta era una opción que se adaptaba bastante bien tanto a nuestros deseos como a las circunstancias de mi útero, sin embargo, finalmente, también se esfumó, y esto fue lo que me derrumbó.

Un único hospital público que no me generaba confianza no era para nada la mejor opción para mi parto, ni para el nacimiento de mi segundo hijo. Y sí, mi primer parto fue en un hospital público y fue maravilloso y respetado, pero allí contaba con unas garantías y un protocolo de parto respetado, que este caso son inexistentes.

Tener que aceptar esta nueva situación, eliminar las expectativas que me había hecho y recolocarme, ha sido y está siendo un proceso duro y triste en un primer momento, y de aprendizaje posteriormente. 
Aprender a dejarme fluir e ir acogiendo lo que la vida me trae es a lo que me estoy dedicando estos últimos días.

Y sí, podría ser peor, eso siempre; pero también podría ser mejor. 
También podríamos no haber hecho protagonista al mioma antes de tiempo, sin saber cuál va a ser su papel el día del estreno, pero lo sé, en estos casos la seguridad es lo primero, la mía y la de mi bebé.

martes, 20 de marzo de 2018

Música para embarazo y parto

La música siempre ha sido algo fundamental en mi vida. Acompaña mis estados de ánimo y se convierte en imprescindible en determinados momentos.

El embarazo es una de esas etapas de la vida perfecta para disfrutar de la música que nos hace sentir bien de verdad. No es necesario "poner" música al bebé acercando aparatos sonoros a la barriga, lo importante es que nosotras la escuchemos y la disfrutemos. Esas sensaciones positivas que nos genera  la música llegarán a nuestro bebé en forma de oleadas de felicidad.

Cantar, bailar, emocionarnos con cada canción que escuchamos, supondrá una experiencia maravillosa para nuestro bebé, que nos acompañará en estas vivencias.

Una de las cosas a las que me dedico durante el embarazo es a crear mi propia lista de música para el parto. Esta posibilidad la descubrí en mi primer embarazo, cuando "mi más mejor amiga" me habló de la importancia de tener preparada música que me acompañara en este momento, y además era una posibilidad que ofrecía y recomendaba el hospital en el que iba a dar a luz a Pajarin.

Fue maravilloso poder acompañar esos momentos de la música que me hacía sentir bien. No era especialmente relajante, simplemente aquella que me hacía generar endorfinas, que me producía sensaciones placenteras y que me ayudaba a acompañar a Pajarin en ese trabajo de llegada al mundo.

La lista de música la creo en Spotify, el cual hago Premium durante el mes en el que puedo ponerme de parto, para evitar anuncios y poder escucharla sin conexión.

En este segundo embarazo estoy confeccionando una nueva lista, ya que mis preferencias actualmente son otras, y me apetecía que Polluelo tuviera también su exclusividad.




Tanto en Youtube como en Spotify existen archivos de música pensada para el parto (Birthing music), que podemos utilizar directamente sino nos apetece crear una lista propia.

Además hay temas que para mí son imprescindibles para acompañar el embarazo, parto y primeros momentos de vida de nuestro bebé. Los comparto a continuación por si os resuenan tanto como a mí:

-"Respiras y yo" de Kesia.
-"Al otro lado de la piel" de Tánit Navarro.
-"Theta" (un albúm maravilloso dedicado a esas primeras sensaciones de la maternidad) de Cantando a mamá.
-"La rumba de las madres" de Rosa Zaragoza.
-"Sabemos parir" de Rosa Zaragoza.

Además, si te apetece ver mis "Playlists" de Spotify puedes acceder a ellas ya que son públicas. Mi usuario es Rakel OG y las listas son Parto y Parto 2 :)

martes, 6 de marzo de 2018

No te quiero gritar...

Ya comentaba en el último post que estaban siendo días (y semanas) intensas, con Papá Oso sin apenas días libres, sin el apoyo logístico (y de descarga mental ocasional) de mis padres y con un estado de "preñez" en el que lo que menos me apetece es estar gestionando y acompañando la frustración constante de un niño de dos años. Pero es lo que hay y es lo que toca.

Soy totalmente consciente de que el cansancio me pasa factura. Los días que he dormido peor por la noche han sido los que más incapaz me he sentido de afrontar las tardes (o días) sola con Pajarin. Y en momentos como esos me viene a la mente el post que escribí en Lactapp sobre "La soledad de las madres".

¡Qué mala es la soledad en la crianza! 
¡Qué mal combinan aDOSlescencia, segundo embarazo y soledad!

Y sí, reconozco que me siento sobrepasada en muchas ocasiones, que por mucho que intente calmarme y evitar mi propia rabieta, exploto y acabo poniéndome a la altura de un niño de dos años incapaz de entender y controlar sus emociones. Y entonces, grito. O debería decir que subo el tono de voz, que queda "más bonito", ¿no?

No me gusta gritar. Me visualizo más tarde con cara de enfado y dando voces y me da vergüenza. ¡Menudo ejemplo de crianza respetuosa! Pues sí, señoras y señores, aquí una mujer sobrepasada por la vorágine de los dos años y la falta de "tribu".

Hablaba el otro día con una amiga de la pena que me daba de mí misma visualizarme en el parque sola con Pajarin, helada de frío y pintando con tizas en el suelo. Agotada física y mentalmente, huyendo a la calle como vía de escape al bucle de enfados en el que entramos estando metidos en casa.

Supongo que me faltan recursos y ganas, me sobran "hormonas locas" y agotamiento "preñil", y sobre todo, me falta ayuda.

Porque sí, vamos de "super woman", o más bien, la sociedad nos vende que es lo que debemos hacer. Que podemos con todo lo que nos echen, aunque acabemos los días exhaustas. Y no, señoras. Recurriré siempre a la frase de Laura Gutman que tanto me caló: "Para criar a un hijo hace falta una tribu entera". 

Pajarin, no te quiero gritar, no quiero perder los papeles y dejarme arrastrar por esa niña sobrepasada que se apodera de la adulta que soy (o debería ser). Te prometo que lo intento, y lo seguiré intentando, y te aseguro que conseguiré ser la mejor versión de mí misma para Polluelo y para ti. Pero, aunque no pretendo justificarme, en mi defensa diré que nuestra sociedad actual no me lo pone nada fácil... Sin valorar socialmente ni económicamente la importancia de los cuidados, con una conciliación inexistente y una exigencia de perfección a las mujeres-madres sin sentido.




martes, 27 de febrero de 2018

Amor aDOSlescente

Igual hoy no es el mejor día para escribir este post... O sí. Al final la aDOSlescencia es así, un mundo de bipolaridad e intensidad máximas.

Hoy tenemos un día más de odio que de amor, por decirlo de alguna forma. La intensidad se ha apoderado de Pajarin, y la demuestra a cada instante. Cuando tiene mocos, cuando suena una canción que no es la que él quiere, cuando juego a "comerme" su nariz, cuando le digo que no hay más pan... En fin, así en general... Un bucle infinito.

Y es que el amor aDOSlescente es tan maravilloso como agotador y contradictorio.

Expulso corazoncitos por los ojos y por cada poro de la piel cuando le oigo "cotorrear" y decir palabras y frases que no sé de donde las saca, cuando me dice que quiere darme un abrazo y "un besito" y me dice que me quiere. En esos momentos creo que me inflo tanto que un día explotaré.




Y quiero aprovechar este post para no dejar pasar esos momentos o frases memorables, que seguro que con el tiempo, y sobre todo con esta media neurona del embarazo, quedarán el olvido para siempre. (Este post lo iré editando para añadir "perlitas" que vayan 

-"Mamá, a ver, escúchame. Te voy a decir una cosa..."
-"Mamá/Papá, ¡cállate, no hables! Voy a hablar yo."
-Darle un besito o un mordisco y con la mano hace que se lo quita y se lo come.
-"Éste es el culo mío, ¡no es tuyo!"
-"¿Quieres tarta de San Marcos?", le pregunta su abuela. "No, pa' mí" (vamos, que para Marcos "nanai").
-El camarero diciendo que frutas tiene: "Plátano, manzana, mandarina". Pajarin le mira muy serio: "¿Y pera?"
-"A ver, espera un momento, cinco minutos."
-Cantando "El tamborilero": "...los pastorcillos quieren ver a Adrián."
-"Buenos días mamá/papá. ¿Cómo estás?"
  "Muy bien, ¿y tú?"
  "Estupendo"

En este amor también hay momentos de rechazo, de te quiero, pero sólo a veces. Y es que desde que Pajarin cumplió los dos años, la preferencia por Papá Oso ha ido en aumento. Al principio era más sutil, pero de un par de meses a ahora, cuando estamos los dos en casa, la predilección por él se ha convertido en un verdadero rechazo hacia a mí: "Tú no, ¡papá!", es lo que suele gritarme.

Y sí, reconozco que hubo momentos (y alguno hay todavía), en los que lo pasé mal. Sentirte rechazada por tu hijo, para quien hasta ahora habías sido lo más importante y la persona más especial de este mundo, es un poco chocante. Te planteas si habrás hecho algo mal, si su padre le entiende mejor que tú, o sabe darle aquello que necesita,... Pero nada de eso amig@s. Esto, como todas las fases por las que pasan nuestros hijos, tiene una explicación. 

Hacia los dos años se produce una etapa de identificación con el mismo sexo, es decir, si es un niño suele tirar más por su padre, y si es una niña por su madre. Y es así, y es muy beneficioso que lo vivan con libertad y sin recriminaciones ni chantajes. Si nos duele y nos remueve es cosa nuestra y nos lo tendremos que trabajar. Así que me he resignado y he aprendido a aceptarlo y a aprovechar esos momentos libres que me regala esa conexión padre-hijo.

Y así es nuestro amor aDOSlescente, intenso y agotador, de esos que se recuerdan toda la vida.

lunes, 19 de febrero de 2018

Bollito 2 será... ¿niño o niña?

El pasado 16 de febrero tuvimos (¡por fin!) la ecografía de las 20 semanas, en la que además de comprobar el buen estado y crecimiento del bebé, suelen desvelar el sexo (si es que no lo han hecho antes).

Antes de quedarnos embarazados, nos planteábamos la posibilidad de no saber el sexo hasta el día de su nacimiento, sin embargo, una vez metidos de lleno en el asunto, yo me eché para atrás. A Papá Oso no le hubiera importado esperar, pero reconozco que a mí me entra el ansia, empiezo con las intuiciones, y no quería estar meses pensando que era de un sexo determinado, y que finalmente fuera del otro.

¿Preferencias? La verdad es que no teníamos. El hecho de que fuera niña suponía vivir algo nuevo, desde la limpieza diaria (que es diferente), como su energía, sus etapas y evolución. Si era un niño, eso que llevábamos aprendido, por lo menos a nivel básico, y puede que Pajarín y él compartieran más momentos o juegos (por aquello de la energía masculina). Pero en definitiva, fuera niña o niño,  y alejándonos de los topicazos, va a ser una persona diferente, con su propio carácter y necesidades, a la que tendremos que conocer y entender, como hicimos, y tratamos de hacer cada día con Pajarín.

Por lo demás, y aparte del sexo, que aunque parece que es lo que más ilusión hace, no es lo más importante,... Todo está bien, bollito 2 progresa adecuadamente y está acompañado de un mioma que en la ecografía dio bastante lata, y que esperamos que vaya desplazándose y no acapare un protagonismo que no es suyo en este embarazo y próximo parto.

Ya os conté por redes sociales que ví las estrellas con la paliza que me dio la ginecóloga con el ecógrafo para lograr ver todo lo que necesitaba. En fin, ya pasó y las molestias desaparecieron.

Así que, sin más dilación, os dejo con lo que os interesa (que seguro que algun@s ni os leéis estas cuatro líneas y vais al vídeo directamente, ¿eh?).

Por cierto, que ya tenemos pseudónimo para bollito 2. (Gracias Rebe ;) )